FACILITAR LA INVERSIÓN, LA ÚNICA SALIDA

Nuestras telecomunicaciones se iniciaron a la competencia a finales del siglo pasado. Ha pasado más de una década y los resultados no son, ciertamente, muy halagüeños.  Es la línea que mantengo y mantendré en este Blog, con la intención de aportar una voz que ayude a cambiar la estrategia actual, cuestión que es, cada vez más, demandada en el sector.

Que inicialmente se pusiera en marcha, en los países de la U.E., organismos reguladores que, partiendo de un escenario caracterizado por la existencia de operadores dominantes en todos ellos, facilitasen esa competencia que a todos nos beneficiaría a medio y largo plazo, fue, sin duda, una decisión acertada.

Pero, al cabo de más de una década, los  resultados actuales en las variables fundamentales que definen la salud de un sector (industria, tecnología, innovación y empleo) son tan bajos en el nuestro, que dificilmente se justifica que la estrategia siga siendo la misma.  Es inevitable exigir un cambio. Y no solo en España. En Europa.

La clave de la salud de un sector está en el  nivel de inversión que genera y en su sostenibilidad en el tiempo, en la capacidad de generar negocio que pongan en marcha las empresas, que es lo que genera demanda, contratos, desarrollos, innovación, empleo y, en una palabra, riqueza en su entorno.

 Pero para que una empresa pueda asumir su inevitable papel inversor con ganas, debe serle rentable hacerlo, debe sentirse recompensada por ello, debe obtener más beneficios de hacerlo que de lo contrario. 

Este es el problema en nuestro sector, en el que no se dan, ni de lejos, inversiones en la medida en que debieran darse,  simplemente porque las condiciones de entorno en que se mueven los operadores, de quienes depende el tirón, no lo permiten.

Son estas condiciones del entorno las que les han hecho replantearse la estrategia y los planes de negocio iniciales, los que parecían posibles a principios de esta década, a la baja;  son estas condiciones las que siguen ahí, y son las que deben cambiar si queremos dinamizar nuestro sector.

Las telecomunicaciones son infraestructuras, como las carreteras o los ferrocarriles, solo que del siglo XXI, que vertebran igual a los países y facilitan y garantizan la economía y los flujos sociales y comerciales.

Pero no se tratan como se hacen con otras. El Estado garantiza la existencia de la red de carreteras o la del ferrocarril o la aeronáutica, pero las telecomunicaciones son otra cosa. Su desarrollo está en manos privadas y el papel del Estado es limitado…en teoría.   Nada que objetar, pues, entre otras cosas, y por el dinamismo que aportan las empresas involucradas en un negocio privado, estamos donde estamos tecnológicamente hablando, y se han alcanzado los servicios avanzados actuales para beneficio de todos.   

Pero de esto, de que el estado no esté directamente involucrado en el desarrollo de las telecomunicaciones,  a que se haya hecho del sector de las telecomunicaciones, y de los operadores en concreto, una fuente de ingresos permanente para las arcas públicas, vía tasas e impuestos desorbitados, hay una enorme diferencia. Porque no solo no se involucran los poderes públicos en las decisiones sobre cómo y dónde hacer las cosas, sino que, con sus acciones, lo que hacen es complicar esas decisiones.

Esa es una primera característica del entorno. Como ejemplo de ello, dos pinceladas. La primera, al principio, el mazazo que representó el proceso de adjudicación de licencias UMTS en 2000 y 2001, que obligó a los operadores a un tremendo endeudamiento que  imposibilitó o dificultó gravemente sus planes de negocio. La segunda, hace poco, la decisión de nuestro gobierno de que una parte sustanciosa de la financiación de nuestra televisión pública provenga de las operadoras de telecomunicaciones.

La segunda cuestión nace de que estemos en un sector regulado, en que las decisiones del regulador (reguladores) de turno tienen un efecto determinante sobre el mercado y las decisiones empresariales.

Organismos reguladores cuya actuación impone una estrategia que, si bien pudo justificarse en un principio, ahora impide ese dinamismo empresarial que está en el origen del funcionamiento de las economías.

Lo impide por dos razones. La primera porque la regulación que se ha impuesto en Europa consiste en obligar a permanentes recortes en el precio de los servicios, sin dejar que sea el propio mercado el que se encargue de ello.  Un operador, una empresa, que actúa en un entorno financiero que obliga a generar cada año más beneficios que el anterior, a la que la recortan artificialmente el precio de su servicios, sus ingresos, solo puede salvar su cuenta de resultados, a corto y medio plazo, con un permanente ajuste y recorte de gastos. Ello consiste en reducir personal, apretar a los suministradores hasta ahogarles, dejar de innovar, y, sobre todo, en replantearse la política de inversiones y mejoras, ralentizarla y, salvo que no haya más remedio, esperar tiempos mejores.

La segunda razón es que, desde un principio, los organismos reguladores obligaron a los operadores dominantes a compartir sus infraestructuras, a unos precios “políticos”, con su competencia, con los nuevos entrantes, para facilitar el desarrollo de estos y garantizar la competencia.  Pero todo ello con la, se supone, sana intención de que los que llegaban irían invirtiendo y generando sus propias infraestructuras y no estarían toda la vida aprovechándose de tan ventajosa situación inicial.  Pasada una década, más de diez años que han cambiado tecnológicamente el mundo, las redes son otras y los servicios demandan la implantación de infraestructuras de nueva generación. Pero la regulación sigue siendo la misma, la obligación de compartir sigue estando ahí. Y quienes han de invertir se lo piensan dos veces, y tras hacerlo, esperan.

Así estamos. Un simple vistazo a las inversiones de los últimos diez años, sacadas del último informe de la CMT, evidencia todo lo anterior.

Variuación Inversiones Tabla EXCEL BLOG

 Solo cambiando el modelo podríamos ser lo que debiéramos haber sido y no somos.  Necesitamos nuevas redes multiservicio, integradas y digitales.  Necesitamos una plena y completa liberalización de redes y servicios en telecomunicación para que el sector se dinamice y ello sea posible acorto plazo. Para ello, el camino no es más regulación. Debemos pasar, ya, a ser un sector simplemente obligado a  respetar las normas de la libre competencia, sin más cargas, como prácticamente todos los demás. ¿Para cuando?

Acerca de egbueno
Aunque no todo el mundo es consciente, nuestro sector, el de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, ha sufrido un auténtico descalabro en la última quincena de años, con graves consecuencias para todos. Con una irreparable caída del empleo, especialmente el de calidad, una desaparición de la industria, que se nos ha ido a otras latitudes, y una innovación inexistente, el panorama no puede ser más preocupante. Con más de treinta años trabajando en este sector, en algunas ocasiones en puestos de cierta responsabilidad, este servidor también ha sido, guste o no, y en buena parte, uno de los responsables. Asistimos además, y en términos generales, a una degradación de nuestra sociedad, con el triunfo del capitalismo más ramplón, y, en consecuencia, unas diferencias sociales cada vez mas insostenibles, de lo que somos todos responsables. Intento tratar en este blog tres cosas: -Comunicar, con este blog, mi visón crítica y ordenada de dónde estamos, qué ha sucedido y qué sucede en el sector de las TIC, y dar mi versión objetiva y, espero, formada, de la realidad. -Reflexionar sobre la deriva de nuestra sociedad hacia un modelo socialmente insostenible, que ahonda las diferencias entre unos y otros hasta límites que los que ahora sobrepasamos los sesenta nunca creímos que se llegara. -Informar sobre lo que se cuece en el Comité sobre la SI del IIE que presido, con el objetivo de que, quien me siga, pueda participar. Ingeniero de Telecomunicación, ahora presido el Comité de Sociedad de la Información del Instituto de Ingenieros de España. Fue, además, un placer y un orgullo haber pasado antes por Ceselsa e Indra como Director de Relaciones Institucionales, por ANIEL, ahora AMETIC, como Vicepresidente, por la Agencia EFE como Director Gerente, por el COIT como Decano-Presidente, por la AEIT como Presidente y por la ANECA como miembro de su Consejo Asesor.

2 Responses to FACILITAR LA INVERSIÓN, LA ÚNICA SALIDA

  1. adomon dice:

    ¡Qué bueno!, en apenas una semana de la publicación de su blog Enrique ha congregado comentaristas y comentarios de alto nivel

    La densidad y profundidad de los comentarios son dignas de una conferencia magistral. Lo cual demuestra que muchos estábamos necesitando que Enrique abriera fuego

    Siguiendo un estilo dinámico de bloguero, trataré de seguir la máxima de keep it short y volveré a la línea de arranque de Enrique: El supuesto descalabro del sector de las Telecomunicaciones en los últimos 50 años y el argumento de esta entrada: Facilitar la inversión:la única salida

    Estoy de acuerdo. Y añado énfasis a propugnar que las telecomunicaciones en España y resto de Europa sean un ” sector simplemente obligado a respetar las normas de la libre competencia, sin más cargas, como prácticamente todos los demás”

    Dejo otros argumentos para nuevos comentarios no sin antes aportar una versión de la tabla de Inversión en el Sector en el última década en formato un gráfico, más fácilmente visualizable que el formato Word de Enrique. Véase aquí http://yfrog.com/mv2g0j

  2. José Ochoa dice:

    La infraestructura de red no parece ser un negocio rentable, a pesar de los los resultados operativos que cada año arrojan los operadores:
    artículo sobre Telefónica y su visión de la tarifa plana ‘no ilimitada’
    A parte de la terminología (una tarifa es plana porque es ilimitada), el planteamiento parece poco sólido: dado que ‘los del contenido’ (Google y los demás) ganan dinero con publicidad sin invertir en la red (invierten en los servicios y en la elaboración de contenidos, pero bueno), que paguen los usuarios.
    Me parece una proposición de lógica dudosa, y una solución facilona (que sufra el más débil).
    Si vamos a volver a mirar el reloj (o el contador de megas) cuando navegamos (como hacíamos cuando nos conectábamos en casa por RTC), se producirá un retroceso en el desarrollo de la Sociedad de la Información.
    Si vamos a la cola en conectividad y desarrollo de la SI en España, esto provocaría una brecha aún mayor.

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